Ideas sobre la terapia

1El psicólogo sabe más que yo y me dice lo que tengo que hacer. Va a querer dirigir mi vida y voy a perder mi libertad.
Nuestro trabajo es ayudar a cada persona a valorar su trayectoria vital, para que tome sus propias decisiones sin condicionar su elección, siempre desde la libertad y con criterio propio de manera que, cuando la terapia finalice, recuerde que ella misma ha sido la única protagonista del proceso.
2Para qué voy a pagarle a un psicólogo si puedo hablar con mi amigo.
Uno de los objetivos más importantes de la terapia es que la persona comprenda qué le sucede de la manera más objetiva posible. Esto se consigue analizando los procesos subyacentes de forma imparcial , lo cual se hace difícil cuando tenemos lazos afectivos con alguien (amigos, familiares, parejas…).
En este caso, a todos, incluidos los psicólogos, nos resulta muy complicado no ser arbitrarios. Esta es una de las razones que le da sentido a la figura del psicólogo, ya que existe una diferencia importante entre hablar de nuestros problemas con alguien cercano a quien le afecta nuestro malestar y un profesional entrenado en manejar esta situación.
3Con la terapia quiero conseguir herramientas para que nada me afecte y así, poder ser feliz. Parece que a mucha gente de mi alrededor le afectan mucho menos las cosas que a a mi.
A lo largo de nuestra vida, van sucediendo acontecimientos que nos afectan. Que algo nos duela, nos de miedo o nos genere incertidumbre es completamente normal; si nada nos afectase, sería patológico. Por tanto, el objetivo nos es dejar de sentir, sino aprender a gestionar el impacto de los sucesos y que no nos bloqueen.

Un ejemplo de esto lo podemos encontrar en:
La historia del huevo, la zanahoria y el café.
4Mejorar y avanzar de forma continua significa que hago las cosas bien conmigo mismo.
Veamos el siguiente vídeo: ¿Como aprende a caminar? Mejorar no es una línea contínua. Mejorar supone aprender; y aprender supone dudar, caer y volver a levantarse. Esto nos puede hacer sentir temporalmente que retrocedemos, y este sentimiento es normal. Ahora bien, mejorar a largo plazo implica que, a corto plazo, algunos días tendremos que retroceder varios pasos para volver a coger carrerilla.
5Si al final me decido a ir a una terapia será porque tengo que cambiar algo malo que hay en mi.
En absoluto. Lo que hay que modificar no es algo malo que hay en mi. Es la forma en que me relaciono conmigo mismo o con los demás; si es que ésta tiene como consecuencia que no vivo la vida que quiero llevar. De hecho, nuestro objetivo es que cada uno pueda aceptarse y mirar cada capítulo de su vida sin intentar cambiarlo, ya que cuando intentamos cambiar lo que realmente somos, es cuando nuestra calidad de vida se empobrece.
6El primer dia que me siente frente al psicólogo ¿qué le tengo que contar?
El primer día solemos preguntar por el motivo inicial de consulta y las áreas vitales de la persona (trabajo, pareja, familia, ocio, amigos), y somos nosotros los que podemos guiar las preguntas en caso de que el paciente así lo prefiera. No es necesario traer nada preparado ni meditado.
7La razón por la que decido ir al psicólogo es ridícula y sólo me pasa a mi. Me va a juzgar y debo esconder mis debilidades.
Esta es una idea muy, muy habitual. La mayoría de las personas pensamos: “los de mi alrededor saben manejar mejor sus emociones que yo”. Creemos muchas veces que tienen pensamientos más positivos o emociones menos intensas que nosotros, pero lo cierto es que todos los seres humanos tenemos una naturaleza muy parecida.
8Yo no tengo que ir al psicólogo porque yo no estoy loco.
Cada vez más, la psicología clínica está orientada a la prevención y la mejora de la calidad de vida, y no tanto al tratamiento de los síntomas que la persona padece, de modo que el foco de atención se coloca fundamentalmente en la necesidad de entender los procesos que median y condicionan dicha calidad de vida. En cualquier caso, la locura no tiene nada que ver con la decisión de ir a terapia. Las emociones negativas y los bloqueos son partes naturales de la vida y no de la locura.
9Estoy seguro de que he analizado las posibles soluciones y escenarios en profundidad y con perspectiva.
Muchas veces creemos que hemos valorado e intentado resolver nuestros problemas por todas las vías posibles y que NO HAY NADA MÁS que podamos hacer. Sin embargo, en ocasiones hay alternativas y opciones de resolución que no hemos explorado.
Dinámica de los 9 puntos