Ideas sobre las relaciones con los demás

1El conflicto indica que algo no va bien
El conflicto forma parte de relaciones sanas y es bueno que exista en cierta medida, ya que una relación se hace fuerte, no por la falta de conflicto, sino porque nos sentimos capaces de gestionar juntos, y para un objetivo común, las diferencias que aparecen. Es más, en muchas ocasiones, el que no haya conflicto responde a que ya no tenemos ninguna motivación; estamos “tan quemados”, que no merece la pena ni discutir.
El conflicto es una oportunidad que se nos ofrece para comunicar los desacuerdos que forman parte de cualquier relación, una oportunidad para aprender de nuestros propios errores y/o de los del otro…Y, al fin y al cabo, una oportunidad para crecer en lo individual y para enriquecer y mejorar nuestras relaciones con quienes más nos importan.
2El conflicto no existe si no se manifiesta.
Se trata de una idea muy generalizada, pero también peligrosa para las relaciones. Podemos pensar que nos “ahorramos” problemas al no hablar de ellos. Sin embargo, el hecho de no externalizar lo que nos afecta por dentro, a largo plazo no minimiza ni resuelve la situación, sino que aumenta el malestar. Así, no darle salida por ningún lado a lo que en un principio parecía un problema pequeño o insignificante, hace que éste se convierta en uno mucho más grande, sobre todo para la persona que lo sufre en silencio.
3El sacrificio constante te hace ser una buena persona.
Existe una creencia bastante generalizada según la cual parece que sacrificarnos y ponernos siempre en último lugar nos convierte en buenas personas. Y a veces, por esta idea, llegamos a olvidarnos realmente de nosotros mismos. Esforzarse y ayudar a los demás es maravilloso, pero cada vez podremos hacerlo menos si no nos escuchamos también a nosotros mismos. Así, es mejor definirse como persona (que también tiene necesidades), antes que como buena persona (que no necesita nada y que se acaba debilitando).
4Con todo lo que hago por los demás…y así me pagan. Son unos egoístas y tienen que darse cuenta de que me están fallando.
Cuando decidimos hacer cosas por los demás, incluso sin que nos las pidan, lo estamos eligiendo de manera libre. A veces damos por hecho que el hacer algo por el otro lleva implícito que él/ella lo va a hacer también por nosotros sin haberlo consensuado. Por ello, es importante aclarar si las expectativas que tenemos sobre el comportamiento de la otra persona, son compartidas por ella.
5Pedir es molestar. Hay que evitar incomodar a otros por encima de todo.
A pedir también hay que aprender. ¿Es más fácil para mi dar o recibir? Si la dificultad está en recibir, esta creencia suele estar presente. Pero es importante entender también que pedir con criterio es darle al otro la oportunidad de ayudarme, de influirme o de cuidarme, y también darle la libertad para decir que no si así lo desea, o que sí, si de verdad quiere hacer por mí aquello que le he pedido. En definitiva, hemos de evitar decidir directamente por el otro sin contar previamente con su voluntad.
6Yo intento poner el límite, pero el otro no me deja.
Cada uno de nosotros es responsable de gestionar nuestro comportamiento en cada circunstancia. Si, por ejemplo, tratamos de decir que no y la otra persona insiste y acabamos cediendo, si bien el otro ahí nos ha influido, somos nosotros los últimos responsables de nuestra decisión de ceder y de ver cómo modificar nuestra conducta si realmente no queremos hacer algo.
7¿Para qué voy a expresar lo que necesito, si no es tan importante y me puedo aguantar?…. Es lo mejor para la relación.
Cuando nunca expresamos lo que necesitamos, a largo plazo estamos deteriorando la relación con el otro. Imaginemos un puente (la relación), que se sostiene por dos pilares (tú y yo). Si sólo cuidamos un pilar, el otro se acaba erosionando y el puente se cae por ese lado (acabo perdiendo la motivación).