¿Inteligencia o emoción?

¿Es mi inteligencia inteligente?

¿Por qué no podemos tener siempre pensamientos positivos? ¿es malo tener pensamientos negativos? ¿Por qué no podemos eliminarlos?

Los seres humanos hemos evolucionado como especie gracias al desarrollo de la inteligencia. La principal misión de la misma ha sido la de detectar peligros y anticiparlos para ayudarnos a sobrevivir. Esto es, somos capaces de imaginar que un depredador nos va a atacar y, al imaginarlo, podemos prepararnos para usar un arma para defendernos o huir para que no nos alcance.

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Gracias a esta capacidad de crear simbólicamente imágenes en nuestra mente, junto al desarrollo del lenguaje como forma de comunicación con otros seres humanos, hemos evolucionado hasta el punto de ser superiores a cualquier otra especie.

Por eso, los pensamientos negativos siempre existirán. La mente nos prepara para afrontar todo aquello que puede ser peligroso para nosotros, y nuestra inteligencia quiere controlar el medio en el que vivimos para evitar sorpresas.

¿Qué nos ocurriría si no pudiésemos anticipar que puede pasar un coche a toda velocidad cuando estamos cruzando la calle?; ¿o si no pudiésemos prever que podemos suspender si no estudiamos?, ¿si fuésemos siempre confiados de que, hiciésemos lo que hiciésemos, no pasaría nada malo? Pues que no podríamos prepararnos para evitar lo que nos daña, ni para conseguir lo que nos hace felices.

Así, lejos de que los pensamientos negativos pertenezcan a personas pesimistas, forman parte de la naturaleza sana de cualquier ser humano, y el objetivo no es eliminarlos, sino darles la importancia y el papel que tienen: son pensamientos, producciones mentales. Y a veces son útiles, ya que nos dirigen hacia la vida que queremos llevar, y a veces no lo son, porque nos inducen a hacer cosas que en realidad no queremos hacer. Diferenciar pensamientos útiles de los que no lo son, es mucho más adaptativo que diferenciar pensamientos positivos de negativos y centrarse en eliminar estos últimos.

La inteligencia es un recurso maravilloso que nos permite planificar, ordenar, anticipar, crear…es un mundo de posibilidades en la mente. La inteligencia nos permite visualizar algo que no es real como si lo fuera, para poder controlar nuestro medio. Por ello, hemos de ponerla a nuestro servicio y no hacernos esclavos de todo lo que nos dice nuestro cerebro. Podemos escuchar nuestro pensamiento y elegir si seguimos sus directrices o no.

¿Y las emociones? ¿Qué hacen aquí?

Lo más básico de la naturaleza del ser humano es la búsqueda de placer (cubrir las necesidades para vivir y que la especie se perpetúe) y la evitación del dolor (huir de aquello que nos daña y que nos pone en peligro como individuos y, por tanto, como especie).

Así, las emociones son reacciones corporales a lo que sucede dentro y fuera de nosotros, para aportarnos información sobre si lo que estamos viviendo es beneficioso o perjudicial para nuestra vida. Además de información, las emociones tienen asociado un impulso a actuar en una determinada dirección, para aproximarnos, si es algo que va a satisfacer nuestras necesidades, o evitarlo, si la evaluación que hacemos de lo que estamos viviendo es negativa.

A lo largo de la vida vamos aprendiendo, y las emociones van ayudando a nuestra memoria a recordarnos cómo hemos actuado en el pasado y qué experiencias debemos favorecer y cuáles no. Veamos de forma general cuáles son las principales emociones, qué información nos dan y qué impulso a actuar tienen asociado:

ALEGRÍA

Nos informa de que: 1) estamos aproximándonos a un objetivo o situación importante para nosotros, 2) ya lo hemos conseguido, o 3) estamos compartiendo alguna experiencia positiva para nosotros con otras personas. El impulso asociado a la alegría es seguir haciendo aquello que nos acerca a lo que queremos o aprender qué hemos hecho para haber alcanzado lo que queríamos.

MIEDO

Nos informa de que hay algo peligroso para nosotros de forma objetiva o subjetiva, (la evaluación es muy personal), y que los recursos que tenemos no son suficientes para vencer la amenaza. El impulso que tiene asociado es la huida, la evitación.

IRA

Nos informa de que hay un obstáculo que interfiere en el alcance de nuestros objetivos o que otra persona está invadiendo nuestros límites. El impulso asociado es el de defendernos y hacer lo que sea necesario para eliminar el obstáculo o mantener seguros nuestros límites.

TRISTEZA

Nos informa de que hemos sufrido una pérdida objetiva o subjetiva de alguien o algo importante para nosotros. El impulso asociado es el de retraerse hacia uno mismo para poder asimilar lo que ha pasado, aceptar la pérdida e ir readaptando nuestra vida a la nueva situación.

ASCO

Nos informa de que hay algo desagradable o potencialmente dañino para nuestro organismo, si entramos en contacto con ello. El impulso asociado es alejarse y rechazarlo.

SORPRESA

Nos informa de que está sucediendo algo inesperado para nosotros. El impulso asociado es el de hacer una primera evaluación de lo que ocurre para decidir si aproximarnos o huir rápidamente.

ENVIDIA

Nos informa, por comparación, de que alguien tiene una cualidad/objeto/persona que nosotros no tenemos. El impulso asociado es el de analizar qué hace el otro para poseer esa cualidad y movilizarnos para obtener lo mismo.

A partir de aquí, existen 2 caminos:

1) Aprender a hacer lo que el otro ha hecho para conseguir el objetivo y llevarlo a cabo (por ejemplo, “Marcos ha conseguido el ascenso entregando a tiempo los proyectos, siendo minucioso en los informes y resolviendo conflictos con un cliente. Voy a seguir sus pasos a ver si me dan el ascenso a mi también”.).
2) Explicar lo que el otro ha alcanzado desde cualidades o situaciones que nosotros no querríamos imitar y que devalúan su imagen como persona (“Marcos ha conseguido el ascenso porque es un pelota…”).

Con el primer análisis, nos movilizamos y podemos ser protagonistas en la consecución de la meta que nos hemos propuesto, además de cuidar la relación con el otro. Con el segundo, sin embargo, la relación con la persona con la que nos comparamos se puede deteriorar y, además, abandonamos la posibilidad de lograr lo que queremos, justificando nuestro comportamiento pasivo con esas razones que damos para explicar las acciones del otro.

DESEO

Nos informa de que existe algo atractivo para nosotros y que no es nuestro en este momento. El impulso asociado es el de movilizarnos en la dirección que nos acerque a nuestro objeto de deseo.